El “lado B” del menor crecimiento en la construcción de naves

Astilleros resienten medida de navieras que busca reestablecer el equilibrio

Pareciera que el 2015 dejó algunas enseñanzas para una industria enceguecida por la carrera expansionista de generar naves cada vez con mayor capacidad. Muchos lograron entender que para aumentar las tarifas de fletes es necesario acotar la oferta de espacio, disminuyendo la cantidad de naves y frenando la construcción de barcos de mayor envergadura. Sin duda, una excelente noticia para los navieros, pero no tan buen panorama para los astilleros, quienes habían gozado de altas demandas durante los últimos años.

Según un análisis recientemente publicado por Clarksons Research, en 2015 la contratación de nuevas naves bajó en un 40% a 1.306 unidades comparado con las 2.162 unidades encargadas en 2014, lo cual evidencia una baja de US$44 mil millones en la inversión para nuevas construcciones. Tanto así, que las proyecciones para el próximo año ya han bajado un 5%.

China sintió el golpe con mayor dureza, ya que los astilleros sufrieron una baja de 46% en el volumen de pedidos, donde no se incluyeron órdenes por barcos graneleros. Los astilleros coreanos mantuvieron su volumen de órdenes, principalmente gracias a los encargos de barcos petroleros y pedidos por mega portacontenedores, mientras que los astilleros japoneses incluso aumentaron en un 3% su volumen de construcción, indica el informe de Clarksons.

Una brusca desaceleración

La baja sufrida dejó al libro de órdenes a finales de 2015 con un déficit de 7% en comparación con el inicio del año, a pesar de que el volumen de naves entregadas en 2015 fue el mayor desde 2011. En 2015 las entregas aumentaron en un 6%, como parte de las órdenes hechas en 2013.

Sin embargo, esta desaceleración si bien es positiva -en el largo plazo- para las navieras y el negocio del transporte marítimo, la naturaleza de la iniciativa impulsada por medidas para mitigar problemas financieros, termina por dañar una parte esencial de la industria marítima en general como lo son los astilleros.

Para generar un impacto significativo en la reconstrucción del equilibrio oferta-demanda, habría que aumentar considerablemente la frena de construcción de nuevas embarcaciones y acelerar el desguase de barcos más antiguos. En 2015 la flota mundial creció apenas un 3,3%, pero a pesar del magro 2% de aumento de la carga marítima mundial, la balanza sigue inclinada hacia el exceso de capacidad.

Según señala Clarksons, la conciencia por parte de las navieras sobre la sobreoferta podría mantener bajas las cifras de nuevas naves en 2016.  Pero la verdadera respuesta para la crisis de la oferta-demanda está en encontrar el ritmo adecuado entre el desguase de barcos más antiguos, la construcción de nuevas naves y acelerar el intercambio comercial. Simplemente, detener los astilleros no parecer ser una receta que prometa éxito.

Por MundoMaritimo

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